El ultimo beso lo recibí de tí,
se erizaron mi cuerpo y mi cerebro,
mientras tus labios tibios refrescaron mi ardor;
palpante alegría que no presagió el adiós
a la existencia.
Recuerdo el futuro que no llegó,
tu lacerante figura junto a mí,
la sed de estrechar tu sensualidad en mi cuerpo
y encontrarme al fin en mi abligada casa,
en mi lugar.
Un mareo de cosas pulularon alrededor,
sólo tú en el centro endiosado la noche,
y ese beso clandestino que no se borra de mi mente,
último recuerdo de un futuro que no llegó.
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